Ciencia y espacio··2 min de lectura

Batería cuántica se carga en un femtosegundo

Investigadores australianos logran que una batería cuántica se cargue en femtosegundos y extraigan corriente utilizable por primera vez.

Científicos de la agencia nacional de ciencia de Australia, CSIRO, han construido una batería cuántica que se carga en femtosegundos, es decir, en una milbillonésima de segundo. Y lo más llamativo: cuanto más grande es, más rápido carga. Esto contradice la lógica clásica, donde un móvil o un coche eléctrico tarda más en cargar cuanto mayor es su batería.

La clave está en un fenómeno llamado superabsorción. En lugar de absorber fotones uno a uno, las moléculas del sistema actúan como un colectivo coordinado: cuantas más moléculas hay, más rápido absorben la energía. El equipo, liderado por James Quach, usó una microcavidad óptica: dos espejos separados unos 100 nanómetros con moléculas de colorante orgánico entre ellos. Al disparar un láser, la luz y la materia se entrelazan y todo el sistema absorbe la luz a la vez.

Los números suenan a ciencia ficción. La batería se carga en femtosegundos, pero solo retiene esa carga durante unos nanosegundos. Aun así, la retención es un millón de veces más larga que el tiempo de carga, lo que ya es un avance.

Lo realmente nuevo de esta iteración es que, por primera vez, el equipo consiguió extraer una corriente eléctrica útil de la celda, añadiendo una capa funcional extra. En experimentos anteriores solo se había demostrado el principio.

Antes de imaginar estas baterías en tu móvil, hay que bajar a la Tierra. La capacidad actual es microscópica: se mide en miles de millones de electronvoltios, mientras que un smartphone almacena unas cien billones de veces más energía. Además, mantener la coherencia cuántica sin que el ruido térmico la destruya es una batalla constante.

Los primeros usos reales, si llegan, serán en hardware muy especializado: dar energía precisa y de baja pérdida a ordenadores cuánticos, o enviar ráfagas de energía láser a drones en vuelo. El equipo ya está probando arquitecturas híbridas que combinan estas capas cuánticas con almacenamiento convencional para aguantar la carga más tiempo.

Lo que queda por ver es si esta tecnología encuentra un nicho práctico o se queda en una curiosidad de laboratorio. De momento, es un paso interesante en un campo que aún está en pañales.

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