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Starman Optical compra el 90 % de GoPro por 285 millones y apunta a IA y defensa

La icónica cámara de acción cambia de manos: Starman Optical adquiere la mayor parte de GoPro y busca aplicar su experiencia en centros de datos de IA y proyectos militares.

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GoPro, la marca que hizo de las cámaras de acción un objeto de culto, ha sido comprada por Starman Optical. La firma de fotónica estadounidense pagó 285 millones de dólares en efectivo por el 90 % de la compañía, que en 2014 alcanzó una valoración de 12 000 millones. El salto de precio es la parte más llamativa; lo que realmente interesa ahora es el rumbo que tomará la empresa bajo el nuevo control.

De la gloria al estancamiento

Durante la década pasada GoPro estuvo en todas partes: cascos de esquí, tablas de surf, bicicletas y, por supuesto, los famosos palos selfie. Esa omnipresencia impulsó una valoración cercana a los 12 000 millones en 2014. Pero el modelo de negocio se quedó corto. Los usuarios rara vez reemplazaban sus cámaras, y las mejoras de resolución o estabilización no eran suficientes para justificar una compra nueva. En 2016 la compañía intentó diversificar con software de edición, realidad virtual y vídeo 360, pero sin gran impacto.

El intento más ambicioso fue el dron Karma, lanzado en 2016. DJI ya dominaba el mercado y, tras retirar 2 500 unidades por fallos de alimentación, GoPro abandonó los drones en 2018. Otros intentos, como la Hero4 Session, tampoco lograron abrir nuevos segmentos y las ventas cayeron un 31 % al final de 2018. El smartphone, con sus cámaras cada vez mejores, se convirtió en el competidor definitivo, reduciendo aún más el nicho de GoPro.

Un giro inesperado

En medio de la caída, el creador de contenido Mark Fischbach (Markiplier) compró un 8,5 % de la compañía, convirtiéndose brevemente en su mayor accionista. Su apuesta impulsó la acción un 43 % y convirtió a GoPro en una especie de meme‑stock. Pero el verdadero punto de inflexión llegó con Starman Optical.

Starman no es un fabricante de cámaras; se especializa en fotónica y transceptores ópticos que transportan datos a gran velocidad mediante luz. En su comunicado, el fundador Nick Woodman afirmó que la fusión podría "solucionar áreas importantes de la seguridad nacional". La estrategia consiste en mantener la línea de productos de GoPro mientras se aprovecha su know‑how en óptica para tres frentes:

  • Centros de datos de IA – Los aceleradores de inteligencia artificial requieren mover enormes volúmenes de información en fracciones de segundo. Los transceptores ópticos de Starman, combinados con la experiencia de GoPro en ópticas compactas, podrían acelerar esa comunicación.
  • Robótica y aeroespacial – Cámaras ligeras y resistentes son valiosas para drones, vehículos autónomos y satélites. Integrar la tecnología de Starman abriría nuevas oportunidades en estos mercados.
  • Defensa y seguridad – Los sistemas militares, desde drones de reconocimiento hasta robots de campo, pueden beneficiarse de sensores ópticos robustos. Aunque todavía no hay contratos oficiales, la intención es clara.

Qué queda por ver

La compra marca el final de la era de GoPro como empresa centrada exclusivamente en el consumidor de aventuras. Ahora su futuro está ligado a sectores de alta tecnología y defensa, donde la demanda de transmisión de datos ultra‑rápida es crítica. Si Starman logra escalar sus transceptores y conseguir contratos gubernamentales, la inversión de 285 millones podría traducirse en un retorno mucho mayor. Por el momento, la comunidad tecnológica observará si la combinación de cámara de acción y fotónica logra abrir un nuevo capítulo para una marca que, hasta hace poco, parecía haber tocado techo.

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