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Una actualización de Windows 11 borra los cursores personalizados

El parche KB5120998 obliga a Windows a reiniciar el cursor al estado de fábrica en algunos PCs, aunque es opcional.

Microsoft ha confirmado un fallo en la actualización KB5120998 de Windows 11 que reestablece la configuración del cursor. El problema afecta a las versiones 24H2 y 25H2 del sistema operativo y apareció tras el despliegue del parche el 27 de agosto de 2026. Básicamente, lo que era tu puntero personalizado desaparece y el sistema devuelve uno genérico, blanco y desproporcionadamente grande para muchas pantallas.

Para un usuario promedio, esto es una molestia menor. Para quien usa un cursor específico para mejorar la visibilidad en monitores de alta densidad, para jugar con configuraciones precisas o simplemente por costumbre, es un fastidio real. El fallo no solo borra el tamaño: también resetea las animaciones a las predeterminadas de Windows. Lo más frustrante es que intentar volver a configurar el cursor a mano no siempre funciona; hay usuarios que reportan que el sistema vuelve a cambiar los ajustes por la fuerza poco después de aplicarlos.

La actualización es opcional

Aquí llega la buena noticia, o al menos la que permite exhalar. La KB5120998 no es una actualización de seguridad crítica ni obligatoria para mantener el sistema a salvo. Si todavía no la has instalado, lo más sensato es esperar. No hay prisa. Si ya la tienes y tu ratón ahora parece un dedo de plastilina, la solución directa es desinstalarla. Microsoft no ha publicado un parche de corrección todavía, así que quitar el parche problemático es la única vía manual para recuperar la estabilidad.

El proceso de desinstalación sigue el flujo estándar de Windows: navegar a Configuración, luego Actualización de Windows, Historial de actualizaciones y finalmente Desinstalar actualizaciones. Ahí buscarás el identificador KB5120998 y lo eliminarás. Reinicia el equipo y tu configuración original debería volver.

Este incidente se suma a otra queja común que Microsoft ha admitido recientemente: la lentitud percibida durante la instalación de actualizaciones. La compañía explica que la barra de progreso al 100% solo marca el fin de la descarga, no de la instalación. Después ocurre la fase pesada: verificación de archivos, validación de controladores y sustitución de componentes críticos. En equipos con SSD rápidos y CPUs modernas, esto es rápido; en hardware antiguo, puede parecer que el PC se ha congelado. Microsoft recomienda no forzar el apagado si aún hay actividad en pantalla, ya que interrumpir ese proceso de verificación es lo que realmente pone en riesgo la integridad del sistema.

El fallo del cursor no es grave, pero recuerda la regla de oro con Windows: ante una actualización que toca la interfaz y no es crítica, observar un día antes de aplicar es una estrategia válida. La confianza se gana con parches que simplemente funcionan, y este no lo ha hecho.

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