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El Ejército de EE.UU. adjudica 2.200 millones para microreactores nucleares

Cinco empresas construirán hasta 20 microreactores en otras tantas bases militares para reducir la dependencia del diésel y blindar la red eléctrica.

El Ejército de Estados Unidos ha formalizado el proyecto Janus, una iniciativa con la que quiere instalar pequeños reactores nucleares en cinco de sus bases dentro del país. El contrato, que puede alcanzar los 2.200 millones de dólares, se repartirá entre cinco compañías, cada una responsable de una instalación. El objetivo es que los primeros microreactores estén operativos en 2028, aunque el programa contempla hasta 20 unidades si la tecnología funciona y las empresas aportan inversión adicional.

Antares Nuclear construirá el suyo en Fort Bragg, Carolina del Norte; BWXT Advanced Technologies en Fort Campbell, Kentucky; General Atomics Electromagnetic Systems en Fort Hood, Texas; Radiant Industries en Fort Benning, Georgia; y Westinghouse Government Services en Fort Drum, Nueva York. Los pagos serán por hitos, ligados al avance de las obras, con un tope conjunto de 2.200 millones.

La justificación militar es clara. "Sabemos que nuestra red eléctrica doméstica es potencialmente vulnerable en un conflicto", explica Jeff Waksman, subsecretario adjunto principal del Ejército para instalaciones, energía y medio ambiente. "Toda la infraestructura crítica del Ejército depende de combustibles fósiles líquidos, sobre todo diésel. Por eso la energía nuclear es un cambio natural para el Ejército".

El proyecto no ha estado exento de recortes. Nueve bases eran finalistas, pero en noviembre se redujo la lista a cinco. Se quedaron fuera Fort Wainwright (Alaska), Holston Army Ammunition Plant (Tennessee), Joint Base Lewis-McChord (Washington) y Redstone Arsenal (Alabama).

El cuello de botella del uranio

El mayor obstáculo no es la construcción, sino el combustible. Estados Unidos no tiene ningún microreactor operativo hoy y solo produce una pequeña fracción del uranio mundial. Los esfuerzos del Departamento de Energía y de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear para ampliar la producción de uranio de alto ensayo y bajo enriquecimiento (HALEU) están en fase temprana. Waksman reconoce que "probablemente superaremos lo que el país puede suministrar", pero confía en que la priorización federal garantice el material para los reactores más avanzados.

El programa se apoya en experiencias previas: toma lecciones del proyecto Pele (el reactor móvil del Pentágono) y copia el esquema de contratación de un programa de carga de la NASA. Además, el Ejército coordina esfuerzos con la Fuerza Aérea, que ya trabaja en un microreactor en la base de Eielson, Alaska. Se espera un anuncio conjunto en los próximos meses.

Primero en casa, luego en el extranjero

Los responsables han elegido a propósito emplazamientos accesibles dentro de Estados Unidos, evitando bases en el extranjero o en islas. La idea es probar la fiabilidad de la tecnología en territorio nacional antes de plantearse expandirla. Si todo sale bien, el microreactor podría convertirse en una pieza estándar de la logística militar, pero dependerá de cómo responda la industria y de que el uranio llegue a tiempo.

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